Estrés, ansiedad y plantas medicinales: evidencia y uso responsable

Fernando Hidalgo Zarco

El estrés y la ansiedad forman parte del día a día de muchas personas, hasta el punto de que a menudo se normalizan síntomas como la tensión constante, la dificultad para desconectar, el insomnio o la sensación de estar siempre “en alerta”. En este contexto, no es extraño que aumente la búsqueda de soluciones naturales que ayuden a recuperar la calma sin recurrir directamente a fármacos convencionales. Sin embargo, cuando hablamos de plantas medicinales y ansiedad, conviene hacerlo con rigor y diferenciar claramente entre productos con respaldo científico y otros cuyo efecto se basa más en la tradición o en el placebo.

Desde una perspectiva farmacéutica, es importante recordar que estrés y ansiedad no son exactamente lo mismo. El estrés es una respuesta fisiológica normal ante una exigencia, mientras que la ansiedad aparece cuando esa respuesta se mantiene en el tiempo o se anticipa de forma excesiva. Las plantas medicinales no eliminan las causas del estrés, pero pueden ayudar a modular la respuesta del sistema nervioso, favoreciendo la relajación, el descanso y una mejor adaptación a las situaciones cotidianas. Ese matiz es clave para entender qué se puede esperar realmente de la fitoterapia.

Entre las plantas más utilizadas tradicionalmente se encuentra la valeriana. Lejos de ser un “sedante natural” potente, la valeriana actúa de forma progresiva sobre la calidad del sueño y el nerviosismo, especialmente cuando existe dificultad para conciliar el descanso por tensión o preocupación. Su interés radica en que no produce dependencia ni sensación de resaca, pero también en que requiere tiempo y constancia para notar efectos. En la práctica farmacéutica, uno de los errores más frecuentes es utilizarla solo unos días y abandonarla por falta de resultados inmediatos.

La pasiflora, por su parte, ofrece un perfil diferente. Es especialmente útil en personas con ansiedad leve, inquietud mental o pensamientos repetitivos, ayudando a reducir la hiperactivación sin provocar somnolencia excesiva. Muchas personas que acuden a la farmacia buscando “algo para los nervios” encajan mejor con este perfil que con otras opciones más sedantes. La amapola de California completa este grupo de plantas con acción suave sobre el sistema nervioso, muy bien tolerada y útil para mejorar el descanso nocturno, especialmente en personas sensibles o de edad avanzada.

En los últimos años, además, ha aumentado el interés por plantas adaptógenas como la ashwagandha, cuyo papel no es calmar de forma inmediata, sino ayudar al organismo a gestionar mejor el estrés mantenido. Su uso tiene sentido en situaciones de carga emocional prolongada, cansancio y sensación de agotamiento, siempre como parte de un abordaje a medio plazo.

Ahora bien, cuando hablamos de ansiedad, existe un punto de inflexión importante que conviene destacar: no toda la fitoterapia se limita a complementos alimenticios. Un ejemplo claro es el Silexan, un extracto estandarizado de aceite esencial de lavanda que ha dado el salto de planta medicinal a medicamento. Silexan es el principio activo de Lasea®, y cuenta con estudios clínicos bien diseñados que demuestran su eficacia en el tratamiento de la ansiedad leve a moderada. Su mecanismo de acción es diferente al de las benzodiacepinas, ya que actúa modulando determinados canales neuronales implicados en la ansiedad, sin producir sedación, dependencia, tolerancia ni deterioro cognitivo.

En la práctica clínica y farmacéutica, Silexan ocupa un lugar muy interesante para personas con ansiedad persistente, nerviosismo continuo o síntomas somáticos relacionados con el estrés, que no desean o no necesitan tratamiento con ansiolíticos clásicos. Su perfil de seguridad es muy favorable y permite un uso continuado, algo especialmente relevante en un problema tan frecuente como la ansiedad. Este ejemplo ilustra bien cómo la fitoterapia, cuando se investiga y se formula adecuadamente, puede ofrecer soluciones eficaces y seguras, más allá de la imagen simplista de “remedio natural”.

En el mostrador de la farmacia es habitual atender a personas que buscan una solución rápida para la ansiedad, cuando en realidad se enfrentan a un problema multifactorial que requiere tiempo, acompañamiento y, en ocasiones, un abordaje combinado. Las plantas medicinales y los medicamentos de origen vegetal pueden ser herramientas valiosas, pero no sustituyen la necesidad de identificar las causas del malestar ni de consultar cuando los síntomas son intensos o limitan la vida diaria.

Hablar de estrés y ansiedad con honestidad implica transmitir un mensaje claro: no existen atajos, pero sí opciones bien fundamentadas. La fitoterapia puede ayudar a recuperar el equilibrio del sistema nervioso, mejorar el descanso y reducir la sensación de sobrecarga, siempre que se utilice con conocimiento, expectativas realistas y el respaldo de un profesional sanitario. En ese punto, el farmacéutico actúa como puente entre la evidencia científica y la realidad del paciente, ayudando a elegir la opción más adecuada en cada caso.

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